domingo, 18 de enero de 2009

Los cuatro días
y sus noches sin estrellas
se fundieron tan espesos
y fueron uno hacie el final.
Composición de un solo tema
que no admite sonatear.

Ciertas aves no han volado,
por la nieve o por la sal,
alto como hubieran debido
para poderlo alcanzar.
Quien busca la eternidad celeste, sabrá,
que abre la puerta a fantasmas.

Volando bajo y veloz,
rapiniando carne podridad.
Denigrante llanto que no pudo,
si fue oído, provocar piedad.
La esencia del fuego del vuelo
del ave, majestuoso y triunfal.

Seco e inédito mundo,
seco e inédito mal.
¡Humeda, bruja no eres!
Eres maga que no he de quemar.
Ineditos versos que anhelan
dejar de enganiar, y hechizar.

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